Costumbres y Tradiciones
Si yo dijera que mi papá fue el mejor del mundo, algunos podrían pensar: ¿De verdad era tan bueno? Otros dirán: debe estar exagerando. Por eso mejor digo, que mi progenitor fue un muy buen padre de familia y nos quiso mucho tanto a mis cinco hermanas, como a mis tres hermanos y yo.
Pues bien, la introducción es para contarles que ese señor que se llamaba Teófilo, tenía siempre a flor de labios, lo que conocemos como un dicho, o un refrán. Por eso creo no exagerar si digo que entre un 80 o 90 por ciento de ellos, los escuché por primera vez de boca de mi papá.
Hoy voy a hablarles de ese tema.
Estoy seguro que muchos de ellos, ya usted los habrá escuchado, pero a lo mejor, lo que no conoce, es el verdadero significado, o les está dando uno diferente al verdadero.
Mi padre decía: patas pa´qué te quiero. Era cuando había que salir huyendo del lugar donde se estaba. También: el que con lobos anda, a aullar aprende, por aquello de las malas compañías. Otro: de tal palo tal astilla, cuando el hijo hacia lo mismo que el papá. Y por ahí seguía la cosa. Muchas manos, echan a perder la sopa. No por mucho madrugar amanece más temprano. Van a llover hasta perros y gatos. O si no: se va a venir un baldazo. Cuando iba a llover de verdad. O si no decía: Come más que una lima nueva. Machete estate en tu vaina. Mejor que digan, aquí corrió, que aquí murió. A Dios rogando y con el mazo dando. Dime con quién andas y te diré quién eres. La pluma no hace al pájaro. Camarón que se duerme, se lo lleva la corriente, o en el comal se despierta. Las cosas no son del dueño si no del que las necesita. Hay que buscarle la comba al palo, o al árbol. A buena hambre no hay pan duro. Habiendo pobres, aunque no hayan bueyes. El que tiene sed busca el agua. El que a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija. Eso lo arreglo en un dos por tres. No pueden los vivos, ¿van a poder los muertos? Ese ya estiró la pata, para decir que ya alguien había muerto. Está más muerto que vivo, para alguien que se había llevado un buen susto. Ese carajo la vio por un hueco, para el que había estado cerca de la muerte. Mismo significado para: estuvo en alitas de cucaracha. El muerto al hoyo y el vivo al pollo. Ese anda más alegre que un 24 (de diciembre). El mal negocio hay que cortarlo. Más largo que un grito de chancho. Amaneció de mal café, de mal humor. La necesidad tiene cara de perro. Es mejor pedir que robar. No haga leña del árbol caído, si alguien está mal, ayúdelo, no le ponga el zapato encima. O si no: vamos a darle una mano. Ese quedó, con una mano adelante y la otra atrás, al que lo ha perdido todo. Tanto va el cántaro al agua, hasta que se quiebra. No le jale tanto el rabo a la ternera, o sea, no insista tanto en una cosa. Matrimonio y mortaja, del cielo bajan. Hay que darle agua a los caites. Nadie sabe donde se espanta una yegua. Ese está más loco que una cabra. Tras de que debe, cobra. Más vale maña que fuerza. Muchacho, me decía papá, que la cabeza no te sirva solo para el sombrero, era cuando notaba que no podía hacer algo, que me había quedado sin ideas. No hay peor cuña que la del mismo palo. Dicen que a ese fulano le canta la gallina. Donde ese señor, hay boñiga en el patio, para decir que alguien tenía mucho dinero.
Mi papá era una persona sin preparación académica, pero eso sí, muy observador, creo que de ahí viene lo que opinaba de los dichos y refranes. Decía que la mayoría era producto de una experiencia vivida, entonces esta se trasladaba a lo cotidiano, a lo nuestro, a lo tico y nacía un refrán, que en adelante, muchos iban a repetir, para incluso, provenir de un mal paso a un amigo o ser un querido. En otras ocasiones se podía aplicar al trabajo.
Voy a terminar con algunos otros dichos, en la seguridad de que lo escrito es solo una muestra, de hecho existen muchos más.
Nunca falta un zapato roto para una pata sucia. La suerte de la fea, la bonita la desea. Lo que de noche se hace, de día aparece. Cuentas claras chocolate espeso. El que paga lo que debe, sabe cuánto le queda. A ese se le fueron los humos a la cabeza. No hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor sordo, que el que no quiere escuchar. Voy a echar una canita al aire. Nadie sabe para quién trabaja. Una cosa piensa el burro y otra el que lo va arriando. Casa de herrero, cuchillo de palo. Agua que no has de beber, déjala correr (o jale la cadena). El que siempre ha andado descalzo, no sabe lo que es el dolor de un callo, esto para decir que alguien no ha sufrido. Más agarrado que una abuelita en moto. De las aguas mansas líbrame Dios, que de las otras me libro yo. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 24/11/2022









