Costumbres y Tradiciones
Si hay un tema complejo, difícil de manejar y hasta polémico en el mundo de los humanos, es el espiritual, porque es para lo bueno o para lo malo, el mundo espiritual se usa en ambos sentidos y además, están los vivillos, que hacen plata con lo espiritual, abusan y explotan a sus semejantes.
En este campo como en todos, los extremos son dañinos, no edifican.
Hay quien cree que para comunicarse con Dios, hay que ponerse en cruz, o hay que estar en un templo o sagrario, o le dicen a otra persona: “pida por mí, es que Dios a usted sí le escucha”.
Están los que dicen que Dios no existe y sobre el tema, niegan, reniegan, debaten, discuten y mucho más, lo cual es muy contradictorio, puesto que si algo no existe, para mí, simplemente no es tema de conversación, no puedo hablar, opinar o debatir, sobre algo que no existe.
Otros nos impresionan al hablar en lenguas. Digo que nos apantallan, porque lo que normalmente sucede es que solo el que habla sabe qué es lo que está comunicando.
Una gran cantidad de personas dan por sentado, que si el planeta gira, si hay día y noche, si tenemos sol o lluvia, si hay oxígeno, si la tierra produce lo que ocupamos para vivir, todo, todo es obra de la casualidad. Para estas personas no es válido que si le hago un favor al anciano, es una forma de oración, lo mismo si regalo una sincera sonrisa, si trabajo honestamente, si hago deporte, si la señora de la casa prepara el almuerzo para su marido y la familia. No todo es olor a incienso, templo, rosario o sotana.
Hay otras formas de orar que no son exactamente rezos: el ayuno, la piedad, la caridad, la solidaridad y hasta el abrazo al amigo o vecino que ha perdido un ser querido.
Tampoco es aceptable para una gran cantidad de seres humanos, el que exista un cerebro, una computadora central que es la que maneja todo.
Desde el espacio, la tierra se ve como una bolita azul flotando, ni siquiera podemos decir si estamos arriba o abajo, o simplemente en medio de la nada. Si la posición de la Tierra se corriera tan solo un grado, habrían terribles terremotos, el planeta en que usted y yo vivimos, trabajamos, estudiamos, dormimos, comemos y demás, está en el lugar exacto para que el ser humano pueda existir; más cerca del sol moriríamos, más lejos también, aunque todos sabemos que el globo terráqueo tiene lugares muy fríos y otros de alta temperatura.
Por lo tanto, aquí el asunto no se trata de que yo imponga mis ideas, que exponga, insista y convenza. Lo espiritual es un sentimiento, un convencimiento, con conocimiento, algo que no debe ser impuesto. Si la persona cree firmemente en algo, es válido, es respetable y hasta las buenas vibras ayudan; todo lo contrario es lo que logra el pesimista, el incrédulo, el cabeza dura, the horse head.
Algo que no es saludable en el campo espiritual, es la religiosidad, la práctica de tradiciones añejas y ancestrales, que en su momento fueron válidas para el aborigen, pero que ya están totalmente desfasadas.
Por lo tanto, cada ser humano le da uso a su libre albedrio, como mejor le parezca.
Lo que sí creo es que a alguien, en algún momento o lugar, le tendremos que rendir cuentas, porque la clave está en el prójimo, y no tiene lógica, que yo le haga todo el daño posible a mis semejantes y al morir, me premien.
Viva a plenitud la vida en sus diferentes etapas, solo se vive una vez, por eso Rubén Darío escribió aquel poema que dice “juventud divino tesoro, te vas para no volver”. No discuta sobre lo espiritual, limítese a dar un buen testimonio, a ser honesto y a cuidar su cuerpo, porque si se daña, no le van a dar uno nuevo.
No lo dude, todo se queda para nuestra última etapa, para cuando lleguemos al final. De joven me recomendaron que me aprendiera lo siguiente: “haz lo que querrás, a mi presencia llegarás”.
Recordar es volver a vivir.
Hasta la próxima.
Última actualización: 27/09/2021








