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Es tan solo una cuestión de actitud

Grethel Quesada |
Es tan solo una cuestión de actitud

Hace un tiempo, conocí a una persona llena de alegría y dinamismo, tenía tanta energía y positivismo que todos éramos impulsados a sonreír aún en medio de las condiciones más difíciles.

Un día, de la nada, su actitud cambió radicalmente.

Era notoria su apatía, ya no sonreía igual, se volvió sarcástica, irónica y perdió por completo la motivación hacia la vida.

Todos nos preguntábamos qué habría pasado con ella, se había vuelto irreconocible, hasta su mirada era distinta.

Con el tiempo me enteré que se había molestado por una crítica despectiva que le había hecho alguien cercano, por lo que decidió permitir que esto le afectara a tal punto que se viera reflejado en su actitud.

La actitud es el comportamiento que tiene una persona frente a la vida, indistintamente si vive circunstancias buenas o malas.

Sumado a esto, se puede decir que la actitud es un estado mental que lleva la persona a reaccionar ante los acontecimientos que vive, sea positiva o negativamente.

Por último, la actitud se decide, quiero decir, yo decido si voy a tener una buena o mala actitud ante los eventos de mi vida.

La actitud es una forma en la que la mente se adapta al entorno en el que se está viviendo y por ende reacciona, es por eso que, ocasionalmente, nuestras actitudes pueden ser ofensivas (a ataque) o defensivas (autoprotección) aunque lo ideal sería que sean positivas y pro activas antes que negativas o destructivas.

Por ejemplo, si estoy realizando un trabajo en conjunto con otras persona y el líder del equipo mantiene una posición dominante y autoritaria, yo podría desarrollar una actitud activa y hablar con dicho sujeto sobre lo inconveniente que es para el equipo el autoritarismo y llegar a acuerdos, o tomar una actitud pasiva y dejarme manejar arbitrariamente.

La actitud se compone de la información que tenemos a nivel cognitivo, de los sentimientos que nos ocasiona esto que conocemos y las conductas que nos genera la suma de lo que pienso con lo que siento.

Es por eso que también los pensamientos deben estar fuertemente fiscalizados y aquellos que puedan llegar a crear actitudes negativas en mí, deben ser neutralizados por completo antes de que afecten nuestros sentimientos y finalmente nuestras acciones. Tal vez conoces a alguna persona que donde la ves, se “te revuelve el estómago”, posiblemente esa actitud nació de una situación adversa (conflicto) que desarrolló en ti un pensamiento negativo y a su vez un sentimiento dañino que da como resultado una acción a nivel biológica y posiblemente social (malestar estomacal y el querer alejarse de dicha persona).

No permitas que una mala actitud amargue tu vida, controla los pensamientos que llegan a tu mente y desecha aquellos que puedan afectar tus emociones pues esto te haría actuar mal y desarrollaría en tu vida un estado de infelicidad constante.

La Biblia dice en Efesios 4:23. “En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” NTV

Recuerda, las actitudes negativas hacen personas infelices, las positivas convierten circunstancias difíciles en retos, aprendizaje y finalmente en victorias. ¡Decide ya mantener siempre una actitud positiva ante cualquier circunstancia!, notarás cómo hasta los problemas se sobrellevan con mayor facilidad.



 

Última actualización: 17/01/2022