FANAL para Grecia (III PARTE)
Reseñábamos en nuestra columna de la edición anterior, que la Municipalidad de Grecia compró los terrenos en donde se ubica hoy la FANAL, así como el acontecimiento que fue la colocación de la “primera piedra” para la construcción de la Fábrica en Grecia, con la presencia del presidente Daniel Oduber y una gran comitiva presidencial y de la prensa nacional. En una publicación que hiciera el Consejo Nacional de Producción en el Periódico La Nación y otros medios, con motivo de la colocación de la “primera piedra”, se explicaba las razones por las cuales era necesaria la modernización de la Fábrica, entre las cuales se citaban el aumento de población, una mayor demanda de alcohol y de licores, insuficiencia de las instalaciones de la Fábrica Nacional de Licores para satisfacer la demanda, que esta no tenía espacio en San José para crecer, que por la naturaleza de la industria la FANAL ya era hostil para la ciudad. En aquel momento se creía que era impostergable la construcción de una nueva planta con mejores condiciones técnicas en los campos de la destilación y fabricación de licores, que respondiera a las necesidades de la nación y a un cabal aprovechamiento de los recursos cañeros que generaría más actividad industrial, más trabajo y un aumento considerable de las rentas.
Con ese marco de referencia, ya la Junta Directiva del CNP, había adquirido 34 manzanas de tierra en San Rafael de Ojo de Agua, para empezar a desarrollar allí las obras, sin embargo, otras Juntas Directivas pensaron que el lugar más recomendado para el montaje de la nueva Fábrica era el cantón de Grecia, porque reunía condiciones especiales para el desarrollo de un nuevo proyecto licorero pues contaba con extensas siembras de caña y era un punto de fácil convergencia para el recibo de la caña de otras regiones. No por casualidad, Grecia tuvo el primer trapiche industrial de Costa Rica, el primer ingenio azucarero de Costa Rica y la primera fábrica industrial de alcohol de Costa Rica (antes de la Fábrica), todas estas industrias ubicadas en lo que es hoy la Cooperativa Victoria, cuando esas tierras fueron propiedad de Juan José Lara Arias, allá por 1848. Todas estas características sirvieron para que la Junta Directiva, que fungió en el año 1972, presidida por don Sergio Quirós Maroto, tomara el acuerdo para que la nueva Fábrica Nacional de Licores se construyera en el cantón de Grecia. Esta resolución se puso en manos de dicha corporación, en sesión conjunta celebrada por ambas entidades, y se le dio luz verde al proyecto de inmediato.
En la década de los 70 la industria petrolera amenazaba a la humanidad con que el petróleo se estaba acabando y los precios de este producto y sus derivados aumentaban constantemente. Fue así, como secuencia de la llamada crisis energética, se determinó que la fabricación de alcoholes, a partir de la caña de azúcar, era una alternativa viable y razonable para Costa Rica, pues de lo contrario, había que adquirir los alcoholes derivados del petróleo que eran más caros. El alcohol que producía la FANAL se utilizaba en la industria de perfumes y cosméticos, licores y diferentes tipos de alcoholes para la industria y el sector hospitalario. Se esperaba fabricar 27 mil litros de alcohol diarios.
Aquella idea pronto se hizo realidad, pero los compromisos financieros adquiridos por el CNP y la Municipalidad de Grecia no fueron pocos para cumplir con el objetivo. Fue por esa razón, que en 1989 se presentó una reforma a Ley Orgánica del Consejo Nacional de Producción que pretendía dotar de recursos al CNP para hacerle frente a los compromisos financieros contraídos como consecuencia del traslado de la Fábrica a Grecia. Dicha reforma consistía en exonerar a la Fábrica Nacional de Licores durante ocho años del pago de todo tipo de tributos. Sin embargo, la iniciativa fue vetada por don Oscar Arias Sánchez, quien era el titular del Poder Ejecutivo, en ese momento. Curiosamente, Arias Sánchez, siendo ministro de la presidencia de don Daniel Oduber, había estado en la ceremonia de la colocación de la “primera piedra” de la FANAL y, seguramente, ya se frotaba las manos de pensar que aquella industria debía irse para Guanacaste, donde su familia tenía actividades directamente relacionadas con la caña de azúcar.
La deuda adquirida por la Municipalidad de Grecia con el extinto Banco Anglo, para la compra de terrenos, era a largo plazo y debía financiarse de alguna manera. Veintidós años después de colocada la “primera piedra”, la Municipalidad continuaba pagando, sin embargo, mediante la Ley de Reconversión Productiva del Sector Agropecuario se obligaba al Consejo Nacional de Producción a asumir dicha deuda. Esta nueva obligación financiera, el CNP la enfrentaría, de acuerdo con esa misma ley, con la venta del Matadero Nacional de Montecillos a la Cooperativa Matadero Nacional de Montecillos R.L.
La traición al monopolio
Paradójicamente, mientras en el Consejo Nacional de Producción se añoraba un nuevo edificio para la Fábrica Nacional de Licores, los grandes industriales de la caña de azúcar en Guanacaste también tiraban líneas para incluirse en el negocio de la fabricación de alcoholes.
Y es que el alcohol, ha sido un buen negocio desde siempre. A pesar de las voces que se levantaban desde los años 80 y 90 del siglo antepasado para la eliminación del monopolio, fue más de un siglo después (en 1984) que, coincidiendo intereses políticos, o mejor dicho de políticos, se reforma el artículo 443 del Código Fiscal de 1885, para trasladar el Ministerio de Industria, Energía y Minas la responsabilidad de emitir las políticas de desarrollo de la actividad alcoholera. Se mantiene siempre la producción y el uso de alcohol etílico para fines licoreros e industriales, para la elaboración de rones crudos para el consumo nacional y para la exportación bajo el control de la Fábrica Nacional de Licores. Pero, además, y es aquí donde se desvirtúa el monopolio, se facultaba al citado Ministerio a autorizar a la Liga Agrícola e Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA) para que exportara alcohol derivado de caña de azúcar, producido por la Central Azucarera Tempisque, S. A., - y luego, por otros ingenios de Guanacaste -, cuyas acciones se estaban vendiendo al sector cooperativo (a la Dos Pinos) y, claro, para exportar alcohol también había que producirlo, con lo cual, esta función, que era propia de la FANAL y que constituye parte de su negocio, se traslada al sector privado. El único compromiso era que la Central Azucarera Tempisque S.A. asegurara la materia prima, es decir la melaza, para la destilería de la Fábrica Nacional de Licores. El Ministerio de Economía también fijaba los precios al productor y al consumidor (es decir, a FANAL) de la melaza.
Sin embargo, no solamente se facultó la destilación y exportación de alcohol a la Liga de la Caña, sino que, por “razones ambientales”, la Fábrica dejó de destilar alcohol en Grecia, y comenzó a utilizar el alcohol proveniente de los ingenios de Guanacaste como materia prima, para rectificarlos y venderlos. Es decir, la idea original del traslado de la FANAL a Grecia, en poco tiempo, quedó totalmente desvirtuada. Continuará…
(Literatura base consultada: Salazar, H. 2017. Cuando canta el verolís. Editorial Universidad de Costa Rica, San José).
Última actualización: 21/09/2024









