La democracia está en peligro. Debemos defenderla.
No podemos dudar que la democracia está en peligro de ser atacada por los enemigos de la libertad, de los derechos humanos y buscan cómo desprestigiarla.
Lo importante es tener claro que cada uno de nosotros podemos defenderla para que no se vuelva un recuerdo que pasó a la historia.
La democracia sólo se puede arraigar firmemente, desarrollarse y dar los mejores logros en un entorno adecuado, como lo es: Elecciones libres para el cambio de Gobernantes, una efectiva División de Poderes, un mercado libre y competitivo, un Estado de Derecho que esté bajo el respeto de la Ley sustentado en valores éticos compartidos, que son los que fundamentan los derechos humanos inalienables, como la vida, libertad, solidaridad, propiedad, seguridad, igualdad, los que mejoran las relaciones entre las personas.
La democracia enfrenta problemas como: libertades cívicas en retroceso, polarización o división política, dogmatismo autoritario y fanatismo intolerante, donde se ve al adversario político como enemigo, que busca crear desconfianza y apatía en las instituciones para fomentar abstenerse a la participación en los movimientos ciudadanos y en las elecciones. Los gobernantes crean promesas falsas, se cae en el populismo, se utilizan los medios de comunicación y las redes sociales para difundir las falsas noticias y la posverdad para crear otra realidad a los ciudadanos. Ante este panorama no podemos esperar nada bueno.
Para combatir ese ataque frontal a la democracia debemos:
1.- Tomar una actitud racional y analizar la situación que se nos presenta con un pensamiento crítico, no se puede aceptar todo lo que nos dicen los gobernantes como cierto.
2.- El centro de atención de los gobernantes debe ser la persona y el humanismo como fines a los que debe dirigirse la dinámica socio-política y económica.
3.- Finalmente, hay que recuperar los valores morales que sustentan la sociedad costarricense.
Estos aspectos nos sirven de referencia hacia dónde avanzar, tener una orientación para alcanzar la utopía que deseamos de un desarrollo económico equitativo y sostenible, unido a un progreso social justo, capaz de humanizar la vida, que debe ser siempre el fin primordial de la política en democracia.
´´Entre un gobierno que lo hace mal y un Pueblo que lo consiente, hay una cierta complicidad vergonzosa´´. Víctor Hugo, escritor francés.
Última actualización: 25/09/2023









