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Levantarse y pensar

Ricardo González Diaz |
Levantarse y pensar

Acción profunda y clara el poder revelarse y hacer ver a los otros que, desde su cerebro y el corazón, emerge aquel sentimiento, de gritarlo PORQUE NO ME DA LA GANA. Porque entiendo que puede haber un cambio a la situación actual, siendo esta una actitud intelectual, y no precisamente de catedráticos o tecnócratas, sino de ciudadano común, que comprende, que para avanzar debe pasar algo.

El vivir hoy en día anestesiados cerebralmente por tantas distracciones, no nos debe apartar de los objetivos. La trazabilidad de estos objetivos debe construirse por quienes momentáneamente ejercen el poder y si no lo hicieron, que den campo, ya es hora de soltar la coletilla del cheque de pago y que vengan las nuevas ideas.  

Las alianzas políticas y los partidos taxi no deben ser el intercambio de puestos y banderas y mucho menos podrán existir coincidencias entre quienes nombran a nuevos asesores y mucho peor entre quienes fueron asesores y luego entre quienes impulsan a esos mesías políticos. Es necesaria la implosión, no podemos seguir teniendo resignación de la aventura del futuro, tampoco podemos continuar con el SI o el NO, la vida está llena de muchos más verbos y sustantivos, no podemos continuar en un mismo predicado, hay que volver a ser Grecia.

Salir del escapismo en el que nos encontramos, no seguir estimulándonos con acciones banales, porque eso elimina nuestro espíritu crítico y por ende la rebeldía de pensamiento para alcanzar la autocrítica, es necesario salir de ese adormecimiento mental provocado por las redes sociales y fútbol más fútbol. No podemos ser como aquel que tomó la cicuta y que se va muriendo de a pocos, pero con una sonrisa entre sus labios, porque nunca sintió el dolor y nunca se reveló.    

Sí debemos ser rebeldes, entendiéndolo no como aquel gesto malcriado e insultico, hablar menos y hacer más, provocarnos para que las cosas sucedan y medir de forma tangible esas propuestas, para alcanzar un desarrollo sostenible con el ambiente, la familia, la empresa y nuestras convicciones.

Es necesario aplicar una austeridad, pero una bien entendida, no austeridad con miseria, decimos esto sin ver lo de izquierdas o derechas, sino del rescate de lo que significa el darle el poder a aquel que nos dijo que con una nueva mayoría era posible cambiar. Ya basta de esa discusión fútil y sin sentido, de buenos contra malos, es necesario ocuparnos de ese problema económico, de esa falta de identidad griega, es imperante poner a funcionar la experiencia obtenida en otras latitudes, que ese intelecto se ponga en beneficio de esas nuevas mayorías y poder hacer aquello que otros, por esa constante repartición de sillones, no les dio la gana hacer.

Es prioritario poder ser solidarios con nuestro cantón. El cascabeleo de aquellos que dicen conocer la problemática no se debe traducir en alardear de su círculo de amigos políticos, conocer aquel o aquella ministra, o aquel o aquella diputada, es nuestra Grecia, fuera manos.

Las cifras de un gobierno local serán importantes, pero solo y solo si al final de la misión, pruebas que hiciste algo. La revolución de pensamiento y la modificación del accionar político, tendrá un fruto, si realmente interiorizamos que el cambio se logró porque se pudo mejorar la vida de todos.

No es malo tener una ilusión, lo malo es ilusionarse y despertar, entendiendo que nos peleamos con el presente y no pudimos trazar el futuro que soñamos, porque la mentira adornó lo que el bufón político de turno les dijo que era posible.

Última actualización: 17/10/2023