¿Por qué enfermamos de cáncer?
El escritor y médico ruso Antón Chéjov (1860-1904) en su novela “Tres años”, presenta a la hermana del protagonista, Yulia Serguéievna, como una mujer menor de 40 años afectada por cáncer de mama. Ella fue operada por un prestigioso cirujano de Moscú, sin embargo, al cabo de varios meses y a pesar de una operación exitosa, el cáncer reapareció y Yulia falleció. El esposo de la enferma incrimina a los médicos diciéndoles que ellos no sabían nada sobre el cáncer y cómo se prevenía, mientras que ella estaba segura que se debía al “desdichado amor”. Era el siglo 19, y desde entonces han pasado más de cien años.
Por suerte, y gracias al avance de la Ciencia, hoy se sabe muchísimo más sobre las causas de cualquier tipo de cáncer.
En nuestro país, por ejemplo, los cánceres más letales en las mujeres son el de mama, estómago y colon; mientras en los hombres, el de estómago, próstata, y bronquios y pulmones. Cada año se diagnostican 11 500 nuevos casos, alrededor de 30 cada día, y se pronostica que para el año 2040 haya un incremento del 77%. Los fallecidos por cáncer, constituyen la segunda causa de muerte en el país, después de las enfermedades del corazón.
Pero, ¿por qué padecemos de cáncer?, ¿es posible evitarlo?, ¿existirá alguna cura total en el futuro inmediato?
El organismo humano contiene una “comunidad” de alrededor de 100 billones de células. Las más abundantes son los eritrocitos o glóbulos rojos que suman un total 25 billones, el resto, los otros 75 billones, son células de muchos otros tipos con estructuras y funciones diferentes. Cada una de ellas, está regulada por los mecanismos de “muerte celular programada” (apoptosis) y de “velocidad de división celular” (formación de células nuevas), posibilitando un equilibrio en el número constante de células en el organismo.
Sin embargo, este proceso continuo de muerte y formación de nuevas células, puede tener imperfecciones debido a “mutaciones” (alteraciones en el código genético en los genes de los cromosomas), o a activaciones anormales de los genes que controlan el crecimiento y la división celular. A estos genes, de los que se han descubierto alrededor de 100 tipos distintos, se les llama oncogenes. En las células también existen los antioncogenes que “luchan” contra la activación de los oncogenes.
Y aunque no lo parezca, un número pequeñísimo de las células que mutan lograrán producir cáncer alguna vez. Son muchos los mecanismos que lo evitan. Las células mutadas tienen una menor capacidad de supervivencia que las células sanas y usualmente, mueren; tienen controles de retroalimentación que impiden su crecimiento excesivo; el sistema inmunológico las detecta por ser “extrañas” y produce anticuerpos que las destruye; y, se necesitan varios oncogenes activados simultáneamente para que puedan convertirse en cáncer.
No obstante, algunas lo logran y algunos de nuestros tejidos u órganos enferman.
Pero los factores identificados que aumentan la probabilidad de producir mutaciones y por ende cáncer, son de tipo físico, químico, y biológico.
- La radiación ionizante como los rayos X, los rayos gamma, la radioactividad, y los rayos ultravioletas. Dicha radiación cambia el contenido iónico del interior de las células y se rompen las cadenas de ADN, alterando los genes y cromosomas.
- Las sustancias químicas como los derivados del colorante anilina, y las contenidas en el humo del cigarro, que provoca aproximadamente la cuarta parte de todas las muertes por cáncer, son potentes carcinógenos.
- Los irritantes físicos contenidos en los alimentos que producen un daño continuo en las paredes del sistema digestivo, y la aparición de mutaciones.
- La herencia, por mutaciones que se trasmiten a los descendientes de una misma familia.
- Los virus, que con su información genética –ARN o ADN- dañan las de las células sanas. Esta teoría se conoce desde 1903 cuando los microbiólogos A. Borrel y F. Bosk expusieron la hipótesis de la posible naturaleza vírica de algunos cánceres. F. Bosk recibió por dicho descubrimiento, el Premio Nobel de Medicina en 1966 cuando tenía 87 años.
Por último, hay que destacar que el aumento de la expectativa de vida, junto al envejecimiento natural del organismo, hacen que un número mayor de personas lleguen a padecer y aumentar estadísticamente la incidencia de los diferentes tipos de cánceres. La expectativa de vida en el Antiguo Egipto, por ejemplo, calculado en base al estudio de momias, era de 22 años, mientras que hoy está cerca de los 80.
A modo de conclusión, podemos decir entonces, que las causas del cáncer dependen de múltiples factores, que pudiéramos evitar a pesar de que envejezcamos, teniendo un estilo de vida saludable, evitando los hábitos tóxicos (cigarro y alcohol), consumiendo mayoritariamente alimentos naturales, haciendo actividad física periódica, no exponiéndonos al sol indiscriminadamente, y manteniendo un control médico anual.
Hoy existen avanzados tratamiento para algunos tipos de cáncer, sin embargo, la identificación a tiempo define si una persona podría llegar a salvarse o no.
Estemos atentos ante modificaciones “raras” de nuestra salud.
El cáncer tratado a tiempo puede curarse.
Última actualización: 24/06/2023









