¿Quién paga la cuenta?
El más reciente espectáculo gubernamental relacionado con la petición de visa a los ciudadanos de Honduras que llegaban a Costa Rica compró lo peor de todos los mundos. La medida no contribuyó en lo más mínimo a solucionar el problema de la inseguridad que aqueja a la ciudadanía pero; además, creó un problema todavía mayor entrabando el flujo comercial entre el país y nuestros socios de negocios en el resto de Centroamérica.
Para ser más claros estamos ante un escenario que los sociólogos denominarían como de un “efecto perverso” que se produce cuando un individuo o institución adoptan determinada decisión para lograr ciertos fines, pero en lugar de alcanzar esos objetivos, con esa acción más bien ocasiona un daño mayor que termina de agravar la situación original.
En poco más de 10 días la exigencia del Poder Ejecutivo, adoptada de manera unilateral y a todas luces sin medir las consecuencias en una muestra de torpeza inaudita, trastornó por completo las relaciones diplomáticas con el gobierno catracho, que sin más devolvió el golpe con una dosis extra de requisitos imposibles de cumplir para los costarricense que debían viajar –por turismo o razones de trabajo- hacia ese país hermano.
Por supuesto, las luminarias de Casa Presidencial y el Ministerio de Seguridad Pública que tuvieron esa genial idea se lavarán las manos como es usual en estos casos. Habrá que esperar unos días para conocer que otra maravillosa iniciativa sacan del baúl de las ocurrencias para tratar de reducir la ola de homicidios ¿Tal vez levantar un muro en ambas fronteras? o ¿Construir una mega cárcel en la Isla del Coco? Nunca se sabe.
Llegado a este punto ya el daño está hecho, centenas de furgones varados en las fronteras, mercancías que nunca llegaron a tiempo al punto de destino final, desajuste total en las cadenas de suministro y logística, pero más grave aún, pérdidas millonarias ocasionadas al sector transporte de pasajeros y productos.
Aquí el punto es muy sencillo ¿Pagará el gobierno el costo financiero de semejante desbarajuste? ¿Quién asume la responsabilidad monetaria? Por supuesto, que los burócratas se harán de la vista gorda, volverán a ver para un lado y permanecerán calentando el campo sus oficinas como si nada hubiera pasado porque al final de cuentas están acostumbrados a evadir la rendición de cuentas.
Como decía el expresidente estadounidense, Ronald Reagan: “Cuando una empresa se queda sin dinero quiebra, pero cuando al gobierno le sucede eso, te mandan una factura”.
Última actualización: 25/10/2023









