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Construir con propósito: el reto más urgente del sector construcción

Randall Murillo/Director ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Construcción |
Construir con propósito: el reto más urgente del sector construcción

¿Alguna vez se han detenido a pensar cuánta historia carga un edificio? Cada  estructura que vemos - una casa, una escuela, un hospital, un puente - es mucho  más que concreto y acero: es el reflejo de cómo decidimos habitar este mundo. 

La historia de las sociedades se escribe en sus construcciones. Desde los primeros  refugios hasta las ciudades contemporáneas, la forma en que construimos refleja  quiénes somos, cómo pensamos y qué futuro estamos dispuestos a construir. Hoy,  esa historia nos exige una nueva página: una donde el desarrollo deje de ser  sinónimo de destrucción ambiental.

No es casualidad que el sector construcción represente más de un tercio de las  emisiones de carbono a nivel global. Tampoco es irrelevante que nuestros edificios  sigan dependiendo, en gran medida, de materiales intensivos en energía y  emisiones. Pero lo más preocupante no son los datos, sino lo que hacemos -o  dejamos de hacer- frente a ellos.

Construir de manera sostenible no significa detener el desarrollo, encarecer las  obras, ni frenar el crecimiento. Por el contrario, es ponerle conciencia a cada  decisión técnica. Significa preguntarse si lo que edificamos hoy será un legado o  una carga para las próximas generaciones.

El sector construcción enfrenta uno de los desafíos más complejos de nuestra  era: seguir siendo motor económico, sin ser freno climático o una desventaja  social. Un dilema que se agudiza con datos contundentes: a nivel global, el  Barómetro Global de Construcción Sostenible 2025, nos muestra que el sector tiene  un enorme impacto ambiental: es responsable del 40% de las emisiones globales  de CO, uso del 50% de los recursos naturales y 40% de los residuos sólidos.

A pesar de que 69% de las empresas considera urgente adoptar prácticas  sostenibles, solo un tercio cuenta con planes o metas medibles en esa dirección.

El Informe del Banco Mundial Emisiones de carbono incorporado, por su parte,  destaca que los materiales como el cemento y el acero contribuyen  significativamente a esta huella, representando casi el 14% de las emisiones  industriales globales.

Pero más allá de los porcentajes, el verdadero problema está en la inercia.  Seguimos construyendo igual que hace 30 años, en un mundo que ya no puede  esperar.

Y es que construir sostenible no es solo hacer edificios verdes o poner paneles  solares. Es cuestionar los cimientos mismos de cómo diseñamos, producimos y  ocupamos el espacio. Implica cambiar materiales, procesos, modelos financieros,  normativas y mentalidades. Requiere visión a largo plazo, planificación integral y,  sobre todo, valentía para incomodarnos como sector y salir del piloto automático.

Pero este cambio no puede recaer únicamente en los desarrolladores o  profesionales del sector. Es una tarea colectiva, que requiere que los gobiernos  legislen con visión, que la banca entienda el valor de invertir en sostenibilidad, que  las universidades actualicen sus programas, y que como ciudadanos exijamos  espacios urbanos más humanos, seguros y verdes.

Cambiar ahora traerá la oportunidad de acceder a financiamiento verde, de  posicionar a nuestras empresas en cadenas de valor internacionales, de generar  empleo más técnico y especializado, y de mostrar liderazgo regional.

Hoy, tenemos el conocimiento, las herramientas y las condiciones para dar este  salto. Solo falta decidirlo.

Construir con propósito es una evolución lógica de un sector que entiende su  responsabilidad, que sabe que su impacto va mucho más allá de lo que se ve:  abarca lo que respiramos, consumimos, sentimos y dejamos a quienes vienen  después.

Lo que está en juego no es solo el futuro de una industria. Es la salud de nuestras  ciudades. Es la seguridad de nuestras comunidades. Es la esperanza de un país  que quiere seguir creciendo sin destruir lo que lo hace único.

Construir con propósito es entender que cada metro cuadrado cuenta. Y que no  basta con hacer las cosas bien, si no las hacemos por las razones correctas. No se  trata de hacer menos. Se trata de hacer mejor.

Última actualización: 21/08/2025