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COVID-19, y hepatitis aguda grave en niños

Dr. Julio del Llano González. / Méderi, Servicios Médicos Médico Corporativo, Panduit de Costa Rica, Ltda. delllano@medicos.cr |
COVID-19, y hepatitis aguda grave en niños

Hace hoy exactamente 30 días, la OMS (Organización Mundial de la Salud) publicó una alerta sobre hepatitis aguda grave de causa desconocida en niños del Reino Unido. Unos días antes, el 5 de abril, las autoridades de salud de Escocia notificaron los primeros 10 casos en niños menores de 10 años previamente sanos (desde 11 meses a cinco años), y el 8 de abril, el Reino Unido informó de 74 nuevos casos. La mayoría de ellos fueron diagnosticados al ingresar a los hospitales y presentaban síntomas como ictericia (coloración amarilla de la piel y las mucosas), diarrea, vómitos y dolor abdominal. Algunos  requirieron intervención en salas especializadas en cuidados hepáticos y 6 de los niños necesitaron trasplante de hígado. El brote inicial ya contabiliza 228 casos a nivel mundial, en 12 países de la Unión Europea y Estados Unidos.


 

Las investigaciones realizadas han descartado que dichas hepatitis se han producido por la infección de los virus habituales, A, B, C, D y E, y se acentúa la evidencia de que guardan relación con la infección del SARS-CoV-2 (el coronavirus que ha estado produciendo la COVID-19) y el Adenovirus. En 74 pacientes se ha detectado el adenovirus, en 20 el SARS-CoV-2, y en 19 niños se encontró una coinfección de ambos virus.

Los adenovirus, son un grupo de virus de más de 50 tipos inmunológicamente diferentes, que generalmente causan enfermedades autolimitadas y de sintomatología respiratoria. Sin embargo, algunos de ellos pueden causar otras enfermedades como gastroenteritis, conjuntivitis, o cistitis (infección urinaria). El subtipo 41 -que se ha detectado en los nuevos casos de hepatitis- produce diarrea, vómitos y fiebre acompañado usualmente de síntomas respiratorios. Se piensa, que la hepatitis actual en los niños, puede estar relacionada con el aumento de la susceptibilidad en ellos debido a una menor circulación del adenovirus en los últimos dos y medio años de pandemia, la posible aparición de un nuevo adenovirus, y la coinfección (infección conjunta adenovirus + coronavirus) con el virus productor de la COVID-19.

Se ha descartado que esta hepatitis guarde relación con las vacunas contra el coronavirus ya que se ha producido en niños menores que, por su edad, aún no han sido vacunados.

Varias organizaciones de investigación internacionales -OMS, Centro Europeo para la Prevención y Control de las Enfermedades, Asociación Europea para el Estudio del Hígado, Sociedad Europea de Microbiología Clínica y Enfermedades Infecciosas, Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, entre otras- siguen investigando y recopilando información para esclarecer este brote atípico de hepatitis aguda grave en niños.

Mientras tanto, lo más importante es concentraros en la prevención y detección temprana de esta enfermedad.

Debemos saber, que la hepatitis es una inflamación del hígado causada por causas infeccionas (y agentes no infecciosos) que se presenta con síntomas leves (o en ocasiones de forma silenciosa, asintomática), o manifestaciones moderadas o graves como fiebre, malestar general, pérdida de apetito, diarreas, vómitos, molestias abdominales, orinas de color oscuro, heces pálidas, e ictericia. En algunos casos, el virus puede producir infección hepática crónica, hepatitis fulminante, cirrosis hepática o cáncer de hígado. Se han identificado los virus A (se trasmite a través de la ingestión de alimentos y agua contaminada con heces de otra persona infectada, o el contacto directo con una persona enferma -sexo oral-anal-; no causa enfermedad hepática crónica, y su evolución usualmente es benigna; una vacuna, segura y eficaz, previene la enfermedad), los virus B (se trasmite de madre a hijo durante el parto, al contacto con sangre o fluidos corporales durante las relaciones sexuales con una pareja infectada, mediante inyecciones inseguras o exposición a instrumentos afilados; es potencialmente mortal, causa infección crónica, y produce con frecuencia cirrosis hepática y cáncer de hígado; existe una vacuna que produce entre un 98 y 100% de protección); los virus C (se trasmite igual a la hepatitis por virus B; un 70% desarrolla infección crónica, es en un 80% asintomática, y no existe vacuna para su prevención); los virus D (necesitan de la infección previa o concomitante del virus B y es la forma más grave de hepatitis viral crónica debido a la rápida evolución hacia complicaciones y muerte; es más frecuente en pacientes receptores de hemodiálisis y personas que se inyectan drogas; puede prevenirse mediante la vacunación contra la hepatitis B); y, los virus E (se trasmite igual que los virus A; es una infección autolimitada que cura entre 2 y 6 semanas, muy raramente produce enfermedad grave; la vacuna que la previene es de uso exclusivo en China, la región del mundo donde es más frecuente este tipo de hepatitis).

¿Qué podemos hacer para evitar el brote actual?: tener las vacunas contra la hepatitis A y B, lavar bien los alimentos y lavarnos las manos con frecuencia, tomar agua potable (o clorar la que no lo sea), cubrirnos al toser o estornudar, usar mascarilla, y completar el esquema de vacunación -tres dosis- contra la COVID-19.

En la prevención está el éxito de la salud.

 

Última actualización: 23/05/2022