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¿𝗤𝘂é 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲? ¿𝗘𝗹 𝗳𝗿𝗮𝘂𝗱𝗲 𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗮𝗹?

Edgar Espinoza/Periodista |
¿𝗤𝘂é 𝘀𝗶𝗴𝘂𝗲? ¿𝗘𝗹 𝗳𝗿𝗮𝘂𝗱𝗲 𝗲𝗹𝗲𝗰𝘁𝗼𝗿𝗮𝗹?

Aquí seguimos en pie miles de miles de ciudadanos esperando la decisión institucional sobre el referendo.

Pasan las semanas y de las chimeneas de la Sala Cuarta nada de la fumata blanco, azul y rojo del «Habemus Referéndum»

Ardidos con la brasa que el ciudadano les puso este 5 de junio, ahí están pasándosela entre diputados y magistrados para no quemarse, ante el país, más de lo que ya están.

Cada uno con su propia fábula. Cada uno con su propio cuento chino.

Deben estar en sus consabidos retruécanos jurídicos y constitucionales viendo a ver cómo se quitan de encima la Espada de Damocles con que el pueblo entero les apunta.

Porque ya los conoce, sabe en qué andan, cómo se mueven y cuáles son sus maniobras.

¿Qué es el referéndum?

Otra opción del ciudadano para que, más allá del acto de votar cada cuatro años, exija el cumplimiento de sus derechos dentro de la sagrada libertad política que le asiste.

Sin embargo, y no podía ser de otra forma, nuestra sacrosanta institucionalidad bipartidista se ha encargado, con el tiempo, de manosear también la majestad del referéndum para restarle aún más poder al ciudadano.

Al igual que lo ha hecho con todo el espectro jurídico hasta hacer del Estado el ogro filantrópico a la medida de sus delirios de grandeza y riqueza por encima de los derechos del Soberano.

¿Qué está pasando en este instante en la Sala Cuarta con la iniciativa nuestra sobre el referéndum?

Me puedo imaginar a cada uno de los juristas en sus despachos sacándose de la chistera alguna nueva «interpretación» de la constitución para el «estatequieto» que siempre nos receta.

¿Así o más revelador de parte de esa clase política tradicional que nos tiraniza?

La misma que en los últimos dos años le ha dicho «no» a todo lo que el ciudadano necesita y exige para su bienestar.

La misma que monopoliza el bien público para su festín de privilegios entre inciensos, lujos, liturgias y moralinas.

La misma que le dice «no» a Ciudad Gobierno que le ahorraría al ciudadano $30 millones al año en alquileres que se le pagan a las familias políticas VIP dueñas de edificios ocupados por el Estado.

Alquileres cuyos contratos, por cierto, ni siquiera tienen el refrendo de la Contraloría General de la República, pero que como pertenecen a la misma cofradía política, entre estos «no se majan la manguera».

La misma que le dice «no» al proyecto para construir la Terminal de Cruceros y Marina» en Limón, que, con una inversión de $850 millones, traería desarrollo, trabajo y prosperidad a la provincia y al país como un todo.

La misma que le dice «no» a la instalación de escáneres en todos los puertos y terminales aéreas, marítimas y terrestres para cortarle la yugular al narcotráfico y evitar que el país se hunda desangrado por las mafias.

La misma que le dice «no» a la reducción del precio del arroz al ciudadano para que las billeteras de los industriales de ese cereal no acaben anémicas y famélicas.

La misma que le dice «no» a la eliminación de las pensiones de lujo blindando la opción del referéndum para que ningún ciudadano se atreva a tocarles la billetera gorda.

Pensiones con cargo al presupuesto «suyo, tuyo y mío» por más de mil millones de millones al año.

La misma que le dijo «no» a dos partidos políticos afines al «oficialismo » para impedir que sus candidatos a alcalde participaran en las recientes elecciones municipales.

¿Le dirá ahora «no» al propio ciudadano que presentó su solicitud de referéndum para poner sobre rieles a una Contraloría General de la República convertida, de repente, en sanctasanctórum del poder?

¿Le dirá «no» al ciudadano que, a falta de una institucionalidad que lo represente y dignifique, pide, ruega y clama por su derecho de elegir un destino con libertad, democracia y bienestar?

No satisfecha la «institucionalidad» con tantos «noes» a la población… ¿cuál será el «no» final?

¿Acaso un «no» electoral en febrero 2026?

Hay en este momento dos corrientes antagónicas:

La que teme ese «no» vía fraude.

Y la que cree que va a ser tal la paliza contra los partidos tradicionales y sus rémoras, tanto para presidente como para diputados, que es imposible un fraude.

Lo cierto hasta ahora es la intensa campaña del Crimen Político Organizado para ir anulando o invisibilizando al ciudadano común y corriente como actor principal del Estado.

Ni sirviéndolo ellos cuando están en el poder, ni dejando que otros lo hagan como dicta el deber.

De modo que, ante la posibilidad de una nueva derrota, el fraude podría ser su alternativa para desaparecerlo del todo.

Por eso ciudadanos, cuando alguno pretenda nuestros derechos violar, nunca dudemos en a nuestro enemigo espantar.

Última actualización: 23/07/2024