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Erradiquemos los malos hábitos

Grethel Quesada |
Erradiquemos los malos hábitos

Por definición, la palabra hábito es una conducta que se vuelve repetitiva a través del tiempo y llega a hacerse parte de nuestra cotidianeidad, tanto así que se convierten en comportamientos automatizados.

Algunos hábitos son muy buenos como por ejemplo comer de manera saludable, hacer ejercicio, leer, estudiar, tener horarios establecidos para dormir, trabajar de manera que se genere el menor estrés posible estableciendo límites a nivel laboral y personal, etc. Pero otros suelen ser muy malos y generan un daño profundo e irreversible a través del tiempo como por ejemplo el consumo de drogas de cualquier tipo, una alimentación rica en azucares y grasas, a vida sedentaria, una actitud desorganizada y poco higiénica, etc.

Desarrollar un hábito conlleva su tiempo, algunos expertos dicen que basta con 22 días de practicar algo una y otra vez para que se vuelva parte de nuestra rutina diaria, otros dicen que se tarda 66 días, indistintamente podemos ver que la repetitividad del patrón genera la incorporación de dicha actividad a nuestro diario vivir.

Los hábitos se pueden clasificar en cinco tipos:

Hábitos sociales: Tienen que ver con las costumbres a nivel de grupos sociales, cultura y sociedad en sí.

Hábitos físicos: Son los que realizamos como organismos biológicos que somos.

Hábitos afectivos: se definen como las acciones realizadas en cuanto a nuestras relaciones sentimentales, fraternales o filiales.

Hábitos Intelectuales: Son los que giran en torno al intelecto del individuo.

Hábitos morales: Son los que marcan la pauta de la persona y lo guían a hacer lo correcto en la vida o por defecto, no hacerlo.

Es encomiable cuando tenemos buenos hábitos pero, ¿Qué pasa cuando nuestros hábitos son dañinos?

Lo bueno de todo esto es que todo hábito, sea bueno o malo, se perpetua a través del tiempo cuando es realizado reiteradamente, así que, si quieres erradicar un mal hábito, debes ejecutar ciertas acciones una y otra vez para implementar y mecanizar el nuevo hábito.

Algunos consejos para erradicar hábitos dañinos de tu vida son:

  1. Analiza con sumo cuidado e identifica cuál es el factor que detona ese hábito. Por ejemplo, si hablamos de un hábito físico, específicamente el de tomar grandes cantidades de cafeína, es importante que prestemos atención al factor que nos genera ese deseo de ingerirla, podría ser que el cansancio o sueño te inviten a tomar café una y otra vez, sin embargo, podría haber un problema de fondo que desate esta necesidad como por ejemplo noches sin dormir, patologías específicas como anemia, etc.
  2. Cuando se vea inmerso en un proceso automático, interrúmpalo. Si ya localizó el factor detonante de ese hábito, tome medidas. Volviendo al café, supongamos que se da por enterado de que está durmiendo muy pocas horas y necesita mejorar sus hábitos nocturnos y la higiene del sueño (dormir con las luces apagadas, sin ruidos alrededor, en una cama apropiada, no ver televisión o el dispositivo móvil antes de dormirse, etc). Realice cambios pertinentes en sus hábitos de sueño y determine una cantidad máxima de ingesta de cafeína al día (tres veces máximo por ejemplo).
  3. Búsquele un reemplazo a ese hábito. Si antes tomaba 10 tazas de café al día, ahora puede tomar tres de café y siete de agua. Remplazarlo por algo más saludable le hará cambiar el hábito dañino por otro más saludable.
  4. Sea perseverante. No se rinda con facilidad, esto lleva tiempo, compromiso y esfuerzo.
  5. Tenga presente el beneficio a largo plazo y manténgase enfocado.

Cambiar un mal hábito no es una tarea fácil más sí posible. La biblia dice “Apártate del mal. No te desvíes ni a la derecha ni a la izquierda (Pr 4:27)”. La constancia, el compromiso y la persistencia darán como fruto un exitoso cambio, no te desanimes, es difícil más no inalcansable.

Última actualización: 26/07/2022