EL MALEFICIO. CUENTO
Solón siempre tuvo miedo a las cosas del demonio, al diablo, y todo lo relacionado con creencias en la maldad, lo que se llama magia negra.
Era persona de bien y de fe.
En aquellos tiempos, se creía en los maleficios.
El maleficio se usaba para hacer el mal, era un arma para eliminar o dañar al enemigo y al rival.
Podía tratarse de un enemigo en los negocios, un rival en el amor, o simplemente se le tenía envidia y era el método que usaba el rival para eliminar esa situación.
El que se creía ofendido, buscaba venganza, no tenía capacidad de aceptar la situación, buscaba la venganza en las fuerzas del mal.
Era una realidad, habían personas que se dedicaban al oficio del oscurantismo, de las llamadas ciencias ocultas, decían que podían resolver sus problemas con la ayuda del diablo, el rey del mal.
Resulta que a Solón algunos le llevaban ´´ ley´´, no le simpatizaba a más de un varón de la comarca.
Y como era común en aquellos años del siglo pasado, una de las formas de deshacerse del enemigo, era echándole un maleficio.
Solón era hombre de buenas costumbres, de clase media, trabajador, cuidaba bien su negocio, aún era soltero, pretendía alguna de las lindas mujeres con las que compartía en los turnos, fiestas, bailes y en el parque de la ciudad.
Con el transcurrir de los meses, Solón comenzó a perder peso, su apetito no era el mejor, también su color de piel cambió de un rosado jovial, a una palidez macabra.
Desde luego que las especulaciones empezaron entre las amistades y en el barrio donde vivía Solón.
La visita al médico fue una de las recomendaciones que le hicieron su familia. Nada, las medicinas no revertieron el mal.
Al ser tan repentino el cambio de salud de Solón, un amigo le dijo: ´´Mirá Solón, a vos te echaron un maleficio´´. Solón sorprendido respondió, ´´Y por qué vos decís eso´´.
´´No te hagas el tonto Solón, vos tenés varios rivales porque sos novio de María, y de ahí viene la envidia. Te quieren alegar de ella´´.
Como dicen los que saben, ´´en esas cosas de maleficios no hay que creer, pero no tampoco se puede dejar de creer.
Por eso la creencia en el maléfico que le echaron a Solón tomó fuerza.
Corría el mes de setiembre, las lluvias eran torrenciales, hubo derrumbes, correntadas, lavaderos de terrazas, especialmente en el lugar donde se recolectaban las aguas llovidas de la ciudad.
Sorpresa, en una de las paredes de tierra que quedó descubierta por la correntada de aguas de la fuerte lluvia, apreció enterrado un muñeco de trapo.
Efectivamente el muñeco, reunía las características de un maleficio. Tenía forma humana, estaba lleno de alfileres en la cabeza, al lado del corazón y el estómago. Además, estaba relleno de tierra de cementerio, huesos de un animal, había una foto de Solón atravesada con alfileres y un papel con palabras con deseos de maldad.
El rumor y el escándalo corrió como el agua llovida por toda la ciudad.
Solón sin decir a nadie, abandonó la ciudad y no se supo más de él. Dicen que con el tiempo recuperó su salud.
Última actualización: 18/06/2026








