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El peligro de la oscuridad política

MSc. Luis Ricardo García Vargas /Educador, escritor e historiador |
El peligro de la oscuridad política

Es políticamente problemático cuando a una persona le flagelan o ella decide auto flagelarse y renunciar al derecho a tener una familia con calidad de vida.

En el panorama político de Costa Rica, las cartas están sobre la mesa.

Los habitantes de este país conocen ahora la realidad y saben que desde la extinción de los estadistas, la sociedad ha quedado en manos de una clase política que castro a los partidos políticos tradicionales de su ideología social cristiana y socialdemócrata, pero además, el partido comunista se auto destruyó por las luchas de poder y los socialistas no han podido calar en la sociedad a causa de sus errores estratégicos y sobre todo, han fallado en la lectura integral de la sociedad para, realizar una propuesta país con participación de los ciudadanos, se han repetido los errores de los partidos tradicionales.

La clase política y financiera que en tiempos electorales se enfrentan por el control del poder y por tanto, del estado, saben del descontento popular pero, igualmente tienen claro que no están dispuestos a ceder o compartir la riqueza que produce el país para generar un adecuado bienestar socioeconómico a la familia costarricense más desprotegida.

Ahora bien, el asunto para la clase política consiste en cómo garantizar que el capitalismo salvaje, alimentado por el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (F.M.I) seguirá ejerciendo el control financiero con el padrinazgo de la clase política.

Se ha procedido a introducir al mundo político costarricense una cara nueva, un rostro fresco, para tratar de mantenerlo como una alternativa real en caso de segundas elecciones - que es muy posible-.

Esa cara nueva sin embargo debe ser un funcionario costarricense de la confianza absoluta de esos organismos internacionales y aceptando por la clase política y financiera de Costa Rica.

A los ojos del pueblo costarricense no debe aparecer como tal, sino como una persona que se preocupa por el sentir de esa sociedad.

Existen muchas formas y una de ellas es utilizar el pensamiento y palabras de otros - podría ser montaje o bien el sentir de un ciudadano honesto - para vender la imagen ante un pueblo deseoso de oír sobre sus necesidades,

mediante este sistema propagandístico, se hacer creer a los ciudadanos que es él quién se expresa.

A esto se le llama demagógica y los organismos para los que trabajó, conocen no solo la materia, sino la reacción sicológica que ello produce en el ciudadano votante.

La sociedad se enfrenta a cuatro tigres bengala con dientes y uñas afiladas, aferrados al poder, al neoliberalismo y capitalismo salvaje, con estrategias de todo tipo para engañar una vez más al camello pueblo.

La pregunta es:

¿Tendrá el ciudadano costarricense en esta ocasión, la capacidad necesaria para defender a su familia y restablecer los derechos reales y plenos que determina la constitución política?

Claro, teniendo conocimiento que, la pregunta - equivocadamente- podría no interesarle a los que nunca han sido, ni serán afectados por la situación política, según lo analizado en comentarios anteriores.

Última actualización: 22/11/2021