La Costa Rica que envejece: el desafío de transformar nuestros hospitales ante una nueva realidad demográfica
Una reflexión sobre la disminución de los nacimientos, el envejecimiento poblacional y la necesidad de modernizar la atención hospitalaria en Costa Rica.
Hace algunas semanas, durante una reunión con autoridades de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), se compartió un dato que merece mucho más que una reflexión circunstancial. Según lo manifestado por el director del Hospital San Francisco de Asís, en Grecia, hace aproximadamente ocho o diez años se registraban alrededor de 1.300 nacimientos anuales, mientras que para 2026 esa cifra ronda los 800.
De confirmarse estas cifras en los registros institucionales, estaríamos hablando de una reducción aproximada del 38,5 % en los nacimientos durante ese período.
Este dato, más allá de su dimensión estadística, representa una señal de una transformación profunda en nuestra sociedad. Costa Rica está cambiando, su población está envejeciendo y, consecuentemente, también están cambiando sus necesidades de atención médica.
La pregunta que debemos plantearnos es inevitable: ¿está evolucionando nuestro sistema hospitalario con la misma rapidez con la que cambia la población que debe atender?
Menos nacimientos y una población cada vez más envejecida
Las estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) confirman que Costa Rica atraviesa una disminución sostenida de la natalidad.
En 2015 se registraron 71.819 nacimientos en el país, mientras que en 2024 la cifra descendió a 45.821. Esto representa una reducción superior al 36 % en apenas nueve años.
Asimismo, la tasa global de fecundidad pasó de 1,78 hijos por mujer en 2014 a 1,12 en 2024, considerablemente por debajo del nivel de reemplazo generacional de aproximadamente 2,1 hijos por mujer.
Paralelamente, el envejecimiento poblacional avanza de manera acelerada. Según las proyecciones oficiales del INEC, en 2025 las personas de 65 años o más representaban el 11,7 % de la población nacional, mientras que para 2050 se proyecta que alcancen aproximadamente el 25 %.
Esto significa que, en las próximas décadas, uno de cada cuatro habitantes de Costa Rica tendrá 65 años o más.
No estamos ante una situación exclusiva de nuestro país. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que, entre 2015 y 2050, la proporción mundial de personas mayores de 60 años prácticamente se duplicará, pasando del 12 % al 22 %.
Esta transición demográfica obliga a reconsiderar profundamente cómo planificamos, financiamos y administramos nuestros servicios de salud.
El nuevo desafío: enfermedades crónicas y pacientes de mayor complejidad
Una población de mayor edad implica una transformación en el perfil epidemiológico y en las necesidades asistenciales.
Enfermedades crónicas no transmisibles como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, las enfermedades cardiovasculares, la insuficiencia renal crónica y determinados tipos de cáncer adquieren una importancia creciente en la planificación sanitaria.
La hipertensión arterial, cuando no recibe un control adecuado, puede contribuir al desarrollo de accidentes cerebrovasculares, infartos, insuficiencia cardíaca y daño renal.
Por su parte, la diabetes puede provocar complicaciones cardiovasculares, neuropatías, retinopatías, enfermedad renal y lesiones vasculares que, en casos graves, pueden terminar en amputaciones.
Estas enfermedades no representan únicamente consultas médicas periódicas. Sus complicaciones pueden requerir hospitalizaciones prolongadas, procedimientos especializados, múltiples medicamentos, rehabilitación y seguimiento por diferentes especialidades.
Además, es frecuente que una misma persona presente varias enfermedades simultáneamente, condición conocida como multimorbilidad, lo que incrementa la complejidad de su atención.
Por ello, aunque la cantidad de nacimientos disminuya, la demanda de otros servicios hospitalarios puede aumentar considerablemente.
Menos nacimientos no significa necesariamente menos necesidad de atención médica; significa que las necesidades de atención están cambiando.
El Hospital de Grecia: una realidad que merece un análisis profundo
Lo que actualmente se observa en el Hospital San Francisco de Asís, en Grecia, permite comprender la importancia de esta transformación.
Durante la reunión con autoridades de la CCSS se expusieron situaciones preocupantes en el servicio de Emergencias: pacientes que deben esperar por una camilla, ambulancias que permanecen detenidas mientras se libera espacio y personas que reciben tratamientos sentadas en sillas convencionales o sillas de ruedas.
Resulta especialmente importante analizar la información compartida sobre una ocupación hospitalaria cercana al 70 %, mientras el servicio de Emergencias enfrenta episodios de saturación.
A primera vista, estas condiciones podrían parecer contradictorias. Sin embargo, desde una perspectiva de gestión hospitalaria, es perfectamente posible que un establecimiento presente disponibilidad global de camas y, simultáneamente, experimente una crisis de capacidad en un servicio específico.
Esto ocurre porque no todas las camas hospitalarias son equivalentes ni pueden utilizarse indistintamente.
Una cama destinada a maternidad, por ejemplo, no necesariamente dispone del personal, equipamiento, condiciones clínicas o recursos especializados necesarios para atender a un paciente adulto con insuficiencia cardíaca, una complicación diabética o una enfermedad renal avanzada.
También pueden existir limitaciones relacionadas con la disponibilidad de especialistas, personal de enfermería, camas de medicina interna, capacidad de observación, aislamiento o procesos de traslado e ingreso hospitalario.
Por lo tanto, el porcentaje general de ocupación, por sí solo, no permite determinar la verdadera capacidad de respuesta de un hospital.
Es indispensable analizar indicadores más específicos, como la ocupación por servicio, los tiempos de permanencia en Emergencias, la disponibilidad efectiva de camas, la complejidad de los pacientes y los tiempos de espera para hospitalización.
La situación de Grecia debería motivar precisamente ese tipo de evaluación técnica.
La CCSS debe adaptarse a las necesidades del presente y del futuro
Durante décadas, la planificación de nuestra infraestructura sanitaria respondió a una realidad demográfica distinta, caracterizada por una población relativamente más joven y una mayor cantidad de nacimientos.
Hoy esa realidad está cambiando.
La CCSS enfrenta el desafío de fortalecer su capacidad para atender enfermedades crónicas, pacientes adultos mayores y condiciones que requieren seguimiento continuo, hospitalización y atención multidisciplinaria.
Esto implica revisar periódicamente la distribución de recursos humanos, físicos, tecnológicos y presupuestarios, utilizando evidencia epidemiológica actualizada.
No se trata de debilitar los servicios de maternidad, pediatría o atención neonatal, que continúan siendo fundamentales y requieren condiciones de seguridad y calidad.
Se trata de evaluar si la distribución actual de los recursos corresponde a la demanda real de cada establecimiento y si existen oportunidades de reorganización que permitan fortalecer los servicios más presionados.
La modernización hospitalaria no puede limitarse a construir nuevos edificios o adquirir equipamiento. También debe contemplar la reorganización de los servicios, el fortalecimiento de la medicina interna y geriátrica, la prevención de complicaciones, la atención primaria y el desarrollo de alternativas como los hospitales de día, la atención domiciliaria y los programas de manejo integral de enfermedades crónicas.
Un sistema de salud moderno debe ser capaz de anticiparse a las necesidades de su población y no limitarse a reaccionar cuando los servicios llegan a su máxima capacidad.
Una transformación que requiere decisiones basadas en evidencia
Costa Rica tiene una de sus mayores fortalezas institucionales en la existencia de un sistema solidario de seguridad social.
Precisamente por su importancia, resulta indispensable garantizar que ese sistema evolucione de acuerdo con las transformaciones demográficas y epidemiológicas del país.
La reducción de la natalidad y el incremento de la población adulta mayor no son fenómenos pasajeros. Son tendencias estructurales que tendrán repercusiones directas sobre la demanda hospitalaria, el gasto sanitario, la disponibilidad de profesionales y la sostenibilidad financiera de los servicios.
En el caso del Hospital de Grecia, es necesario estudiar con rigurosidad la relación entre la capacidad instalada, la distribución de camas, las necesidades de los distintos servicios y el comportamiento de las consultas de Emergencias.
Una eventual redistribución de recursos debe fundamentarse en estudios técnicos que garanticen la continuidad, calidad y seguridad de la atención.
No basta con identificar espacios aparentemente disponibles. Debemos determinar cuáles recursos pueden adaptarse, qué inversiones se requieren y cuáles servicios necesitan fortalecerse de manera prioritaria.
Reflexión final
La disminución de los nacimientos en Grecia, mencionada durante aquella reunión con autoridades de la CCSS, debe entenderse como una oportunidad para reflexionar sobre el futuro de nuestros hospitales.
El verdadero desafío no consiste únicamente en atender a más pacientes, sino en comprender que estamos atendiendo a una población diferente, con necesidades médicas distintas y, en muchos casos, más complejas.
No podemos seguir planificando los servicios de salud del futuro utilizando exclusivamente los parámetros demográficos y epidemiológicos del pasado.
La CCSS necesita continuar fortaleciendo su capacidad de planificación, modernización y adaptación, mediante decisiones sustentadas en información científica, indicadores de gestión y las necesidades reales de cada comunidad.
Porque una institución de salud verdaderamente preparada no es solamente aquella que responde a las emergencias del presente, sino aquella que tiene la capacidad de anticipar los desafíos del mañana.
Costa Rica está envejeciendo. Nuestros hospitales también deben evolucionar.
Última actualización: 02/11/2026










