Los Talibanes del IMAS
Entre Kabul (capital de Afganistán) y nuestro San José existen 14 mil 316 kilómetros de separación, pero semejante distancia es pecata minuta cuando los Talibanes encuentran fieles discípulos locales que quieren imponer, a sangre y fuego, el nuevo régimen que en el caso del Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) podría resumirse en una orden tajante para todo el funcionariado: ¡Trabajen y cállense!
Hace unas semanas la máxima dirigencia de esa entidad autónoma, creada por don Pepe Figueres para luchar contra la pobreza extrema, lanzó una ofensiva con el fin de que los trabajadores firmaran un acuerdo de confidencialidad en relación con el manejo de la información dizque para proteger los datos personales de los usuarios.
Aquel intento quedó abortado por la presión mediática pero; además, porque el documento de marras concedía a la administración potestades tan amplias que desde el mismo inició se anunciaron sendos recursos de inconstitucionalidad habida cuenta de la generalidad de sus cláusulas que podían servir de pretexto para que cualquier iluminado intentara implantar una mordaza al mejor estilo de un Califato islámico.
Pero como los Talibanes del IMAS nunca tuercen el brazo porque, de seguro creen estar en una Guerra Santa contra los infieles, ahora vuelven a la carga con un segundo intento aunque esta vez fueron un poco más creativos en el intento por sofocar a priori cualquier intento de rebelión.
Unos días atrás escribieron un nuevo documento según ellos porque la Pandemia de Covid-19 exige redoblar esfuerzos para evitar posibles fugas de información como quien dice la emergencia sanitaria mundial cayó de perlas para justificar otra ocurrencia.
¿Qué sigue? ¿Usar el bichillo del virus como punta de lanza para implantar una Monarquía en estas tierras sin Rey? ¿Declarar al Sars Cov 2 como símbolo nacional en el mismo nivel del árbol de Guanacaste, el Yigüirro, el Venado Cola Blanca o la Carreta Sarchiseña? ¿O tal vez revivir el Ejército para contener los contagios a punta de plomo?
No se sabe, pero a juzgar por las argumentaciones de este nuevo Contrato de Confidencialidad, los Talibanes Ticos son cualquier cosa menos pendejos, jamás se rinden aunque tengan que luchar con las uñas y deban arar en el mar.
Ellos repiten el mantra sagrado…¡Ni un paso atrás!
Última actualización: 15/11/2021






