Opinión

¿Dónde esconden a la democracia, tras el ejercicio del voto?

MSc. Luis Ricardo García Vargas /Educador, escritor e historiador |
¿Dónde esconden a la democracia, tras el ejercicio del voto?

La visión sobre la democracia real no depende siempre del sistema educativo.

He de decir,  que en nuestro sistema educativo actual esa premisa es falsa.

La visión crítica y analítica que necesita la democracia va a depender esencialmente,  de la manipulación que se le dé a ese sistema educativo para determinar el modelo de ciudadano y de sociedad que  quieren imponer aquellos que controlan el Estado, sin la participación de la sociedad.

Lo que hoy es nuestro país en lo social, económico, financiero y ambiental comenzó a cambiar en Costa Rica drásticamente con la restructuración del Estado.

Hasta la saciedad se han dado argumentos de esta realidad.

Los efectos negativos del modelo de reestructuración  al que obligó el FMI y el BM, con el apoyo de pequeños grupos, ha sido bien argumentado. Efectos negativos  sobre todo para la clase media baja y los sectores más vulnerables de la  población, que los gobiernos del PLN, PUSC, han sido sobre cargados de impuestos.

El que sus dirigentes sean apoyados por la masa no los exonera de sus pecados, ni retrata el que sea un acto democrático real.

Ahora bien, muchos  profesionales de esta generación gozan de grandes deficiencias, no en su formación específica para ganar jugosos salarios, sino en su formación ciudadana, formación ciudadana que nunca recibieron.

A los que hoy controlan el Estado y están interesados en acumular las riquezas que debería ser compartida con todos los miembros de la sociedad tienen claro que ejercen control integral sobre la mayor parte de los individuos, profesionales con títulos o no. Con el control de los Poderes del Estado,  todas las instituciones  y medios de comunicación mediáticos cuentan las 24 horas del día para machar, el adoctrinamiento de la población e imponer su modelo de ciudadano y estructurar la sociedad que les asegura sus grandes intereses.

Este fenómeno que, ha buscado hasta la saciedad borrar del mapa el proyecto político creado, elaborado y parido por los mejores intelectuales y estadistas nacionales y formaron un modelo de ciudadano que forjaba diariamente con su lucha de ideas y participación aguerrida el sueño de convertirse en un país desarrollado y más democrático cada día.

Con la destrucción ideológica de esos partidos - la desaparición de otros-  por parte de dirigentes que se hincaron y besaron los vejámenes  contra los más desposeídos,  en nombre del neoliberalismo y capitalismo salvaje, impusieron utilizando la educación y medios de comunicación un modelo de ciudadano y sociedad, aborde a sus intereses. Ese modelo es el que ha venido destruyendo el modelo nacional y se lo ha remachado en la  propia cara, a cada costarricense, que en su brutal ignorancia les venera, les defiende y a las puertas de un proceso electoral, le dan el voto, como si de un inmaculado se tratara.

Así es como se utiliza el voto en pro de la democracia en los tiempos de hoy 2021, para determinar el futuro de una sociedad a partir del 2022.

Se interpreta que, para ejercer un voto que represente principios, fines, objetivos y metas democráticas, se debe ceder hoy en día, a la simplista actitud de entregarse a los brazos de los oligarcas, en forma servil e incondicional.

Pretender ignorar que en los últimos 40 años el voto solo ha sido utilizado para auto mutilarse, es parte de una actitud donde la conciencia de muchos  ciudadanos ha caído en un doloroso letargo.

A ese voto le llaman sin embargo ¿democracia electoral?

Pero los que han logrado controlar el Estado saben jugar con los ciudadanos de la sociedad, fingiendo oposición, creando comisiones para investigar, con una fiscalía que promete justicia pronta y cumplida, con jueces jalados del pelo y medios de comunicación mediáticos que juegan la bola según los determinen los accionistas más poderosos, es un arma valiosa y de grandes resultados electorales

Veamos: Como hemos afirmado, las tesis neoliberales han sido impuestas por los expresidentes y presidentes de la República, por los diputados de todos los partidos políticos con poder de decisión en la Asamblea Legislativa y el Poder Judicial, cuando se ha requerido de su apoyo.

Al partido en gobierno se le desprestigia como parte del juego disfrazado de la supuesta oposición. Esto permite que un partido político que gobernó en el pasado vuelva al poder. Pero los grupos que controlan  el estado siguen al mando. Es el juego de siempre.

El voto se manipula como una carrera de relevos. Se culpa al Poder Ejecutivo de turno, aunque los que aprueban esas leyes son diputados de todos los partidos políticos. El que está con el control del gobierno aguanta el aceite. Es parte del juego.

Mientras esto sucede a los trabajadores del sector privado y público se les pone a pelear - eso les da ventaja y aumenta su poder-, se monta toda una estrategia utilizando los medios contra las instituciones lucrativas del estado. Se promueve una feroz campaña anti- sindical para neutralizar la participación ciudadana contra las leyes que afectan su calidad de vida y permiten a grupos reducidos, que controlan los partidos tradicionales, concentrar la riqueza nacional.

Ese control mediático del trabajador, de la familia costarricense que no tiene derecho a una educación ciudadana, que no tiene el derecho a ejercer un análisis comparativo de las diversas etapas de su historia patria, le venden la idea que escoger en sus partidos y a un gobernante, diputados, alcaldes, regidores dando el voto, es democracia electoral. A ese voto, le llaman la esencia de la democracia.

Cuando un estado, controlado por partidos políticos, que a su vez hoy, son controlados por grupos muy reducidos que, económica y financieramente están ligados a sus intereses y mediante negociaciones que le otorga ese poder, con las grandes transnacionales, el voto se convierte en un juego donde la democracia se convierte en una balanza totalmente desequilibrada. Que pone abajo a las mayorías de los electores y arriba a los cuatro gatos que se alimentan del producto obtenido de sus estrategias, donde la reacción politiquera se impone y paraliza el cerebro de los miembros de la sociedad y los convierte en marionetas para diversión de los oligarcas de siempre.

A los pocos que se atreven  a levantar la voz de la dignidad se les aplica  el  guayabo,  bajo los  aplausos del pueblo envilecido que se sienta en la gradería del circo romano, a ver como los devoran sus propios represores.

Última actualización: 10/06/2021