El cirujano inglés, y el cáncer cerebral
El cerebro es, sin duda alguna, el órgano más complejo y fabuloso de los seres humanos. Gracias a esta complejidad y la sustancia gris de la corteza cerebral, somos los especímenes inteligentes y superiores que somos.
Sus 100 mil millones de neuronas –la célula especializada del tejido nervioso- están divididas entre la corteza cerebral, que es una fina capa de neuronas ubicadas en la superficie del cerebro que mide entre 2 a 5 milímetros y donde se ubica la “sustancia gris” y, la masa encefálica donde está la “sustancia blanca” formada casi exclusivamente por neuroglias. Precisamente en esta zona, en el espesor del cerebro, es donde se desarrollan la mayor parte de los tumores cerebrales.
Un interesante enfoque de ellos y de otras afecciones cerebrales, son descritas por el famoso y experimentado neurocirujano inglés, Henry Marsh (Oxford, 1950), en su libro autobiográfico y testimonial, “Ante todo, no hagas daño” (Do no harm, su título original en inglés). Después de más de 30 años de carrera, este inminente especialista británico, quiso dejar constancia de los miles de pacientes con que interactuó, y de los casos más críticos a los que se enfrentó como profesional en el Atkinson Morley del St. George´s Hospital de Londres.
Aunque la incidencia de los tumores cerebrales no es alta, se estima que en Estados Unidos, por ejemplo, se diagnostican alrededor de 52 mil personas con tumores primarios cada año. Al menos la mitad de ellos son malignos y causan una alta mortalidad. Un 60% de ellos se desarrollan en la “sustancia blanca”, y de estos, el 80% es maligno. Un 25% se desarrollan en las meninges –membranas que recubren el cerebro-, y el resto del porciento se distribuyen entre los schwannomas vestibulares y los linfomas del sistema nervioso central.
Sin embargo, son tres veces más frecuentes los tumores cerebrales secundarios, o metastásicos –que provienen de otros tumores de otras partes cercanas del cuerpo-, y llegan por la circulación sanguínea o linfática al cerebro, que la totalidad de todos los tumores encefálicos primarios.
Los síntomas pueden ser muy variados y dependen de la zona cerebral donde se instalé el tumor. Usualmente pueden ser generales y focales. Los generales o inespecíficos incluyen dolor de cabeza, dificultad en las funciones psíquicas, cambios de personalidad y trastornos de la marcha. El dolor de cabeza es más frecuente en las mañanas y mejora durante el día, y puede acompañarse de náuseas y vómitos; se localiza en toda la cabeza, aunque en algunos casos puede simular una migraña clásica con dolor en la mitad de la cabeza y de tipo pulsátil e intenso. La apatía o el retraimiento de las actividades sociales, simulando depresión, uno de los cambios de personalidad más comunes. Y entre los síntomas focales, que dependen de la localización del tumor, está la pérdida de fuerza muscular de una parte del cuerpo, la pérdida de la visión campimétrica –hacia la parte periférica o los lados de la visión- que puede provocar accidentes graves o automovilísticos a no ver hacia los lados, los trastornos del lenguaje, o incluso las convulsiones, que son frecuentes en el 25% de los tumores metastásicos y en los tumores primarios gliales.
El diagnóstico después de la sospecha inicial, se realiza por estudios de imágenes, sobre todo TAC (Tomografía Axial Computarizada) o RMN (Resonancia Magnética Nuclear).
En cuanto al tratamiento, usualmente se realiza una cirugía estereotáxica o de mínimo acceso, y se complementa con quimio y radioterapia.
La sobrevida de los pacientes depende del tipo de tumor (primario o metastásico, benigno o maligno) y de la localización.
Ante cualquier síntoma sospechoso, acuda a su médico de confianza.
Última actualización: 25/07/2023








