Quién sin preguntas
Quién ha puesto más
los milagros del pan sobre la mesa.
Quién ha puesto más
los cubiertos ya sagrados.
Quién ha puesto más
el húmedo encanto
de la luz mineral sobre los platos.
Quién soñó sobre un mantel
ser princesa entre la lluvia.
Quién ha puesto más
la columna dorsal inclinada
sobre el filo del aire,
y así hacer la vida
a borbotones desde sus pechos.
Sí... cuajar así la vida
entre unos labios recién aparecidos.
Quién, quién arrastra su dolor
a la más exquisita entrega,
y quién se fue hasta lo más cierto
en la hora más sin sangre
de un mes noveno.
Sí, dime quién plancha, lava la ropa,
y aún así bendice el día
si el sol quema su cara,
quién limpia sus lunas rosadas,
y en la hora más desierta
no pregunta por la hora,
porque no hay respuestas
a esas horas tardes de la noche.
Virgen sin nombre, virgen sin signos
de pregunta, virgen plural
que haces los cuerpos de la casa.
Aquí y allá regálame la hora que se llama ahora.
Llévame ahí, al instante diuturno
donde luz y oscuridad se igualan.
Llévame ahí, unívoca como eres,
al mismo tiempo a todos tus lugares.
Sólo llévame a tu espacio múltiple
donde se hace la ternura.
Sí, llévame a tu casa digna,
llévame a tu espacio más humano.
Última actualización: 12/08/2021







